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viernes, 14 de octubre de 2016

Reseña de "El pintor de Cracovia", de Joseph Bau

"En aquellos días, como dije, aún no sabíamos, o no queríamos saber, que los transportes llevaban directamente a los crematorios. No podíamos creer que los alemanes, conocidos en el mundo ilustrado como los "portadores de la cultura", fueran capaces de planear y llevar a cabo, a sangre fría y sin piedad, la destrucción masiva de seres humanos con métodos industriales, como si fueran chinches, moscas u otra plaga digna de exterminio."

El libro
Título en español: El pintor de Cracovia
Título original: Dear God, Have You Ever Gone Hungry?
Autor: Joseph Bau
Editorial: Ediciones B
Años de publicación original:  1990
Nº de páginas: 282
P.V.P: 12€


La historia
El autor, Joseph Bau (a quien los nazis tatuaron el número 69084), protagonizó en la realidad una de las escenas recogidas por Spielberg en La lista de Schindler: su boda clandestina en el campo de concentración de Plaszow. (Sinopsis editorial

El autor
Nació en Cracovia en 1920. Conoció a la que sería su esposa, Rebecca, en el campo de concentración de Plaszow. De allí fue transferido a Gross-Rosen y de allí al campo de Oskar Schindler,donde permaneció hasta el final de la guerra. En 1950 emigró a Israel, donde abrió su propio estudio y trabajó en muchas películas de animación, llegando a ser llamado el «Walt Disney israelí». Murió en 2002. El estudio donde trabajó durante cuarenta años es ahora un museo-cine, en el número 9 de la calleBerdichevski de Tel Aviv. (Fuente: Casadellibro

Valoración personal
Hoy vuelvo con un libro de una temática que me interesa bastante, y de la que ya os he presentado aquí diversas novelas y testimonios: un libro sobre el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial. En este caso, estamos ante una obra de no ficción narrada en forma novelada y en la que un superviviente del campo de Plaszow describe su vida antes, durante y después de este cruento episodio de la historia europea contemporánea. 

Bau relato los acontecimientos más importantes de su vida y de la vida de sus familiares y seres queridos. Así, el lector irá conociendo poco a poco el destino de Tzilah, la paciente madre de Joseph, Abraham, su padre, Iziu, su hermano y Rebecca, su esposa. No se olvida Bau de mencionar en su testimonio la ayuda inestimable del popular Oskar Schindler, quien, junto a su mujer, ayudó a salvar la vida de multitud de judíos. De hecho, Joseph y Rebecca forman la joven pareja de enamorados que contrae matrimonio de manera clandestina en una escena de La lista de Schindler, la sonada cinta de Steven Spielberg.

En El pintor de Cracovia, Bau habla de todo lo concerniente a aquellos años de opresión: habla de hambre, de enfermedades, de tortura y de dolor. Asimismo, nos recuerda algunas de aquellas ridículas leyes que por entonces fueron dictadas y que ahora nos parecerían incomprensibles (o quizás no, visto lo ocurrido con el tema "burkinis",que no hace sino recordarme que seguimos siendo tan intolerantes, como antaño, solo que un poco más prudentes). Una de las primeras medidas discriminatorias fue la obligación para todos los judíos de portar un brazalete con la estrella de David.

Gracias a muy precisas descripciones, el lector podrá recorrer junto a Joseph Bau los escenarios que marcaron su vida, como el funesto gueto de Cracovia, las terroríficas instalaciones del campo de concentración de Plaszow o la Tierra Prometida, donde vivirá su vida adulta. Podemos afirmar que el libro de Bau cuenta con una excelente ambientación espacial, algo que no hace sino reafirmar que, aun con el transcurso de los años, Bau puede recordar a la perfección cada rincón de un campo donde ha vivido los años más terribles de su vida, algo que pone de manifiesto con el dibujo de un plano del lugar.

La historia narrada por Joseph Bau arranca en el verano de 1939 y se prolonga hasta el año 1990, tiempo después de que él y su mujer fuesen llamados a declarar para ajusticiar los crímenes cometidos por el abominable nazi Franz Gruen. El mayor atractivo de este libro, y de este tipo de obras en general, es que nos permiten conocer con pelos y señales ciertos acontecimientos históricos de gran interés. En estas increíbles memorias, el lector tendrá acceso a episodios duros y dolorosos, a pasajes de muerte, de auténtica lucha por la supervivencia, que marcan la existencia del protagonista y que se instalan de forma permanente en un rincón de su cabeza, casi de manera enfermiza. Pero no todo son lágrimas y desdicha, sino que, tanto Bau como miles de judíos que compartieron con él sufrimiento y estrecheces, deben intentar conservar su humanidad aun en condiciones humillantes y desgarradoras. Y es así como un joven Joseph conoce en pleno campo de concentración a quien será su gran amor y compañera durante el resto de su vida.

"Ocurrió en la Cracovia ocupada, unos dos años después del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes, después de privar a los judíos del amparo de las leyes, procedieron a la Solución Final de su completa aniquilación. Se impuso el toque de queda entre las nueve de la noche y las seis de la mañana. Se prohibió a los judíos ir en tren y en tranvía y se les ordenó usar un brazalete con la estrella de David azul sobre fondo blanco. Los niños fueron expulsados de las escuelas y cada judío tenía que llevar Kennkarte, una tarjeta de identidad amarilla expedida por la policía."

Si bien el libro es interesante por lo que cuenta, desluce un poco el conjunto final la forma en que Bau lo cuenta. Mientras que a veces se recrea en el dolor de sus propios recuerdos, en otras tantas ocasiones pasa casi por encima de algunos acontecimientos que, a mi modo de ver, necesitarían un poco más de atención para que, al menos, el lector los sienta con una pequeña parte de la intensidad con que él los vivió. Esta prisa por contar todas las desgracias de su vida hace que el relato se torne en ocasiones un poco caótico, mientras que, otras veces, diversas repeticiones de temas intrascendentes lo tornan un tanto monótono. Más allá de este ritmo irregular, se trata de un libro muy interesante, narrado con naturalidad y cercanía, y en el que se presenta un testimonio enriquecedor, que vale la pena leer.

El pintor de Cracovia cuenta con bellas ilustraciones en blanco y negro del propio autor que, con grandes dosis de sarcasmo e ironía, ayudan a profundizar en los hechos más destacables de la Segunda Guerra Mundial, contados bajo la perspectiva de alguien que ha sufrido en carnes propias la persecución y el odio irracional.  Junto a las ilustraciones, Bau incorpora una serie de poemas que, si he de ser sincera, no me gustaron en absoluto.

En resumen, El pintor de Cracovia es un libro de no ficción que narra en primera persona las aventuras y desventuras de un joven judío durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque quizás la forma en que está escrito el libro no convenza a los lectores más exigentes, lo que sí es indudable es que estamos ante un interesantísimo testimonio, unas memorias increíbles sobre una de las épocas más dolorosas y vergonzosas de la historia contemporánea. Si te gustan los libros ambientados en la Segunda Guerra Mundial, o si has disfrutado viendo La lista de Schindler,  no debes perdértelo. 

Puntuación: 3/5

martes, 8 de diciembre de 2015

Reseña de "Perder la piel", de Marta Allué

"Traté de escribir para exorcizar al fantasma. No pude. Sigue encadenado con una bola tan pesada que ni el óxido del tiempo la destruirá. Además, me hace llorar. Cuatro años después sigo llorando de rabia. Cuatro años después las lágrimas siguen acudiendo a mis ojos cada día, cada vez que se enciende la pantalla.
Todo eso es lo que voy a tratar de transmitir aunque sé que va a ser difícil mostrar sólo la punta del iceberg." 

El libro
Título: Perder la piel
Autora: Marta Allué
Editorial: Seix-Barral
Nº de páginas: 267
Año de publicación: 1996

La historia
Perder la piel es el testimonio de una trágica experiencia personal: hace cuatro años, cuando contaba treinta y cuatro, la narradora sufrió un accidente que le causó quemaduras profundas en el 80% del cuerpo, cuyas gravísimas secuelas no le han impedido volver a una vida razonablemente normal. La autora evoca paso a paso su vuelta a la conciencia, las pesadillas, las alucinaciones, el sufrimiento físico que le causaban las curas, la rehabilitación y sus altibajos de ánimo durante un largo itinerario por diversos hospitales nacionales y extranjero en los que fue sometida a múltiples intervenciones quirúrgicas y a interminables sesiones de rehabilitación. Aunque no escamotea los aspectos dolorosos, aun de tormento, que su tremenda experiencia le ha hecho padecer en lo físico, en lo psíquico, en lo social y lo familiar, la autora evita el tono melodramático y confiere a su prosa, clara y exacta, un nítido valor objetivo, y una precisión acorde con la actitud exigente y participativa que para ella ha de tener el paciente, que no es un mero objeto de las atenciones de quienes tienen el deber de cuidar de su salud, sino un colaborador crítico de su propio tratamiento. Este impresionante testimonio es también un alegato en pro de la entereza y la lucidez. (Fuente: PlanetaDeLibros)
La autora
Marta Allué (Tarragona, 1957) es antropóloga social y termina actualmente una maestría en Antropología de la Medicina. Es profesora de enseñanza secundaria. Desde hace diecisiete años su tema principal de investigación ha sido la antropología de la muerte, que la ha llevado a interesarse primero por el estudio de los rituales y prácticas funerarias y del cementerio, más tarde por el proceso y la gestión del morir y los derechos del paciente en el medio sanitario. Ha publicado varios artículos en revistas especializadas e imparte con regularidad cursos para profesionales de la salud. (Fuente: PlanetaDeLibros)

Valoración personal
Es difícil, muy difícil, valorar un relato autobiográfico. Y es que, al fin y al cabo, no hablamos de una historia inventada de la que podamos juzgar aspectos como la originalidad, la verosimilitud, los personajes... La historia que Marta Allué narra en Perder la piel es la historia de su vida, todo aquello que sucedió desde que sufrió en su cuerpo quemaduras del 85% hasta el momento en que decidió plasmar por escrito su propio calvario. Lo que sí cabe preguntarnos ante obras como ésta es, ¿vale la pena leer este libro? Rotundamente sí. ¿Aporta algo a mi visión del mundo y de la vida? Por supuesto. La lectura de Perder la piel hace reflexionar al lector sobre qué son las cosas que verdaderamente importan en la vida, cuál es el estado de la atención sanitaria en nuestro país y en el extranjero, cómo es el día a día de una persona incapaz de reconocerse en el espejo, cómo son las idas y venidas de aquellos pacientes que permanecen ingresados durante años y qué fuerza de voluntad se necesita para enfrentarse a procesos de rehabilitación tan extremadamente dolorosos como absolutamente necesarios. Perder la piel es, pues, un impresionante testimonio de superación, el relato de una mujer corriente, que ha decidido seguir viviendo dignamente y debe luchar contra mil obstáculos visibles e invisibles para lograr su objetivo.

Cierto es que, en ocasiones, y muy particularmente, en el primer tercio del libro, me ha costado empatizar con Marta. Pasaba las páginas y pensaba: "¡Pero qué mujer tan pesada! ¿Cómo puede quejarse absolutamente por todo?". Sin embargo, a medida que avanzas en la lectura de tan crudo testimonio entiendes que el dolor que sufre es inmenso y que quejarse no es una opción. Aun así, puede que al lector le cueste digerir por qué culpa a los médicos y enfermeras de todos sus males o, mejor dicho, por qué en ocasiones parece creer que gozan torturándola. Eso, unido a los capítulos sobre sus sueños y pesadillas, son quizás la peor parte de este libro que, ¡ojo!, es difícil de soltar y se lee en muy poquito tiempo.

El lector de Perder la piel acompañará a Marta Allué por diversos hospitales de la geografía española e incluso de Estados Unidos, en los que la escritora fue intervenida en diversas ocasiones y se sometió a todo tipo de cuidados y tratamientos que ayudaron a recomponer su cuerpo y su rostro. Madrid, Barcelona y Texas se convierten de este modo en los principales escenarios en que Marta nos describe con pelos y señales el día a día de un paciente con quemaduras graves en su cuerpo.

"No creo en absoluto que dispongamos hoy en España de medios y profesionales tercermundistas pero sí lo es a menudo la organización de la sanidad pública. Los profesionales sanitarios, por otro lado, están acostumbrados a la pasividad del enfermo y de los familiares, a la ausencia de demandas por negligencia y a un Estado todopoderoso que paga todo cuanto ellos hacen sin reparar en gastos o reparando en minucias también tercermundistas como gasas y jeringuillas. Los médicos siguen siendo semidioses que "salvan vidas" y a los que hay que agradecer su actuación olvidando que tan sólo ejecutan una labor que no es más digna que la de otros profesionales."

El punto fuerte de este libro es, sin duda, la pluma de Marta Allué. Sencilla, elegante y directa, Allué se vale de frases cortas y vocabulario sencillo para explicar al lector promedio cómo era su vida antes del accidente, cómo fue su vida durante su internamiento hospitalario y qué cosas cambiaron en su día a día tras convertirse en una paciente ambulatoria. Allué sabe cómo contar las cosas y por eso este coqueto libro autobiográfico entretiene y engancha desde la primera página.

En resumen, Perder la piel es un intenso relato autobiográfico de una mujer que ha sufrido quemaduras muy graves en todo su cuerpo, la historia de alguien que tuvo un pie en el mundo de los muertos y que decidió hacer de tripas corazón para poder salir del infierno en que se vio envuelta tras un fatídico accidente. Con un estilo elegante y sencillo, Marta Allué invita al lector a reflexionar sobre lo bueno de la vida y sobre cómo un día todo puede cambiar drásticamente hasta el punto de no poder reconocernos a nosotros mismos cuando nos miramos a un espejo. Perder la piel es una dura y conmovedora obra que pretende llegar al corazón del lector y lo consigue. Sin duda, una lectura altamente recomendable. 

Puntuación: 8/10
Con la colaboración de Seix Barral

martes, 11 de agosto de 2015

Reseña de "De guardia con Óscar", de David Dosa

De guardia con Óscar es un libro tierno y delicado, un tributo a los amantes de los felinos. Se trata del testimonio del doctor David Dosa, un escéptico médico estadounidense cuya visión del mundo cambia tras conocer a Óscar, un gato con un extraordinario don. Tal y como reza la portada, estamos ante una entrañable novela que versa sobre:
"Un gato maravilloso, un talento asombroso, una maravillosa lección humana."
El libro
Título: De guardia con Óscar
Título original: Rounds with Oscar
Editorial: Maeva
Nº de páginas: 288

La historia
De guardia con Óscar cuenta la vida de Óscar, un gato muy especial que vive en una residencia geriátrica norteamericana. Este minino dispone de un increíble don: es capaz de sentir cuándo un paciente está a punto de fallecer. Así, Óscar acompaña al equipo sanitario de la residencia en sus quehaceres diarios, en especial al doctor David Dosa, un escéptico médico no muy amigo de los felinos. A través del testimonio del doctor Dosa, también conoceremos las conmovedoras historias, amargas y tristes, que acontecen en el geriátrico.

El autor
David Dosa es un médico estadounidense especializado en geriatría. En el año 2007 publicó en una prestigiosa revista médica un artículo sobre el gato Óscar. La historia tuvo tal repercusión que Dosa decidió plasmarla en un libro, en el que describe, con suma delicadeza y mayor ternura, los sentimientos de los pacientes y enfermos de su residencia.

Valoración personal
Lo confieso, soy una apasionada de los gatos. Me fascinan, me enternecen, logran tocar mi fibra sensible sin apenas mover una pestaña. Precisamente fue esta devoción por los mininos lo que me llevó a leer De guardia con Óscar. Recuerdo que acababa de leer otro libro protagonizado por un gato, Un gato callejero llamado Bob (que, por cierto, me encantó) y me apetecía seguir leyendo algo parecido, por lo que decidí comenzar con esta lectura. 

El libro no gira tanto en torno al gato y su extraordinario y misterioso don, como a los cambios que supuso para el doctor Dosa encontrarse con él y aceptar el don que lo acompaña. Así, el equipo de enfermeras del geriátrico le comunica al médico la existencia de Óscar y sus poderes para acompañar a los pacientes durante los últimos días de su existencia. Al principio, el doctor se muestra incrédulo, distante y escéptico pero, tras observar al felino durante unos días, empieza a darse cuenta de que las enfermeras pueden estar en lo cierto y que puede estar ante un animalito con un don increíble.

De guardia con Óscar narra la historia de este fascinante gato, es cierto. Pero también nos cuenta cómo es el día a día de los médicos y familiares de pacientes con demencia, que ven cómo poco a poco sus seres más queridos van desapareciendo, aunque su cuerpo todavía esté presente. Esta parte del libro, la más humana y emocional, me ha cautivado. Y es que me ha permitido ponerme en el papel de aquellas personas que tristemente son espectadores de la decadencia de aquellos que más quieren. Así, se nos presenta una enfermedad tan desgarradora como la demencia sin tapujos ni otros miramientos.

Estamos ante una obre narrada de una manera muy sencilla pero repleta de ternura y sensibilidad. Ojo, que no todo son ratos amargos, sino que entre los muros del geriátrico también hay espacio para situaciones divertidas e inesperadas. En definitiva, De guardia con Óscar es una lectura ágil y entretenida, uno de esos libros que todo amante de los animales debería leer. 

Puntuación: 7,5/10

lunes, 13 de abril de 2015

Reseña de Yo soy Malala, de Malala Yousafzai

El libro
Título en español: Yo soy Malala
Título origina: I am Malala
Autor: Malala Yousafzai y Christina Lamb
Traducción: Julia Fernández
Editorial: Alianza Editorial
Año de edición: 2013
Traducción: Julia Fernández
Nº de páginas: 376
Precio: 18€

La historia
Yo soy Malala es el testimonio de Malala Yousafzai, ganadora del Premio Nobel de la Paz, una joven que plantó cara a los talibanes y luchó por su derecho a la educación. El régimen talibán respondió a este acto heroico propinándole dos disparos en la cabeza. En este libro se cuenta la vida de Malala, desde su nacimiento, hasta su exilio.
El autor
Malala Yousafzi nació en el valle del Swat, en Pakistán, en julio de 1997. Hija de un maestro y  acérrimo activista, desde muy pequeña comenzó a acompañar a su padre en sus campañas de defensa de la educación. Con 13 años se hizo muy popular, al comenzar a escribir un blog para la BBC, bajo el seudónimo de Gul Makai. Poco después, apareció junto a su padre en un documental defendiendo los derechos de las mujeres. Esta ajetreada y comprometida vida pública la puso en el punto de mira de los talibanes quienes, en el año 2012, detuvieron el autobús escolar en el que viajaba y le dispararon a quemarropa. Gravemente herida, Malala fue trasladada al Reino Unido, donde se recuperó favorablemente de las heridas causadas en el atentado. Su valentía y tesón la llevaron a ser galardonada con el Premio Nobel de la Paz en el año 2014, convirtiéndose así en la persona más joven conseguir este premio. 

Valoración personal
No voy a negar que siempre he mostrado cierta inclinación por los testimonios de mujeres procedentes de países orientales. Y es que el choque cultural es tan notable que, al poco de comenzar la lectura, suelo encontrarme totalmente enganchada a ella. Yo soy Malala no es una excepción. El testimonio de esta niña, todo un ejemplo de valentía y sentido común, aun a una edad tan temprana, me cautivó, queriendo pasar una y otra página para ir conociéndola un poquito mejor. Con un estilo cuidado y elegante, se nos van desgranando los acontecimientos más importantes en la vida de Malala, los hechos que la convirtieron en víctima de uno de los regímenes más crudos y violentos de las últimas décadas.

Con respecto al personaje de Malala, tengo sentimientos encontrados. Por una parte, tenemos su parte infantil, que debo confesar, me resultó un poco repipi y, en ocasiones, muy contadas ocasiones, un pelín insoportable. Por otra parte, tenemos el lado adulto de Malala, una joven en esa complicada etapa de la vida que es la adolescencia, con defectos humanos (como esa pasajera inclinación a apoderarse de las pertenencias de sus amigas) que la convierten en una persona de a pie, en un ser humano mucho más cercano al lector. Sea como fuere, el valor de esta chiquilla es innegable. Lo que ella hizo, en una edad en que muchas están todavía jugando con muñecas o pensando en niñerías, es una gran lección de valor, determinación y fe en la humanidad.

Al final del libro encontramos un interesante dossier fotográfico que nos da una idea de cómo es y cómo ha sido la vida de la familia Yousafzai, tanto en su Pakistán natal como durante su estancia en Reino Unido. 

Como único pero a la obra, he de señalar que los primeros capítulos me resultaron un poco pesados (en ellos ahonda en la historia de su país y de sus antepasados recientes) pero a medida que Malala va creciendo y se va haciendo mayor, la lectura se torna mucho más interesante. 

Puntuación: 7,5/10

sábado, 28 de marzo de 2015

Reseña del "Diario" de Petter Moen






Sufrimiento, horror y desesperación llenan las páginas del Diario de Petter Moen, uno de los libros sobre la Segunda Guerra Mundial que llevaban algún tiempo en mi lista de lecturas pendientes. Repleto de alusiones culturales, este escalofriante testimonio da buena muestra de las injusticias  y penurias derivadas del Tercer Reich.





El libro

Título: Diario
Autor: Petter Moen
Traducción: Cristina Gómez Baggethun
Editorial: Veintisiete letras
Año de edición: 2009
Nº de páginas: 184
Edición: Rústica con solapas
PVP: 14€

La historia
1944. Las tropas nazis ocupan Noruega desde hace cuatro años con el apoyo de un gobierno colaboracionista y sin ningún respaldo popular. El 3 de febrero, Petter Moen, empleado de seguros convertido por la guerra en responsable de la prensa clandestina de la resistencia, es detenido y recluido en el cuartel general de la Gestapo en Oslo, en el número 19 de la calle Møller. Petter Moen escribió este diario durante los siete meses que permaneció en prisión, primero en una celda de aislamiento y después compartiendo espacio con dos presos. Con inconcebible paciencia y valiéndose de un clavo, fue perforando cada palabra a puntitos en un miserable papel higiénico marrón cortado en pliegos de 16,5 x 19,5 cm. Difícilmente pudo haber sido capaz de leer su propia letra mientras escribía. Trabajaba a ciegas. Puedes continuar leyendo el resumen proporcionado por la editorial Veintisiete Letras aquí.
El autor

Petter Moen nació en Drammen en 1901 en el seno de una familia judía muy religiosa. Tras finalizar el bachillerato, se trasladó a Oslo, donde encontró trabajo en una compañía de seguros. Años más tarde, durante el «crack de la prensa» de Oslo, fue detenido por la Gestapo, bajo la acusación de alta traición. Por aquel entonces dirigía el periódico London Nytt, una publicación clandestina en la que se reproducían las noticias de la BBC, tras la prohibición de la tenencia de radios. Durante los siete meses que permaneció en la cárcel, escribió este diario. Cuando era transladado a Alemania, el barco en el que viajaba naufragó y Petter Moen murió en el acto.

El libro se divide en dos partes bien diferenciadas: la primera de ellas corresponde al tiempo que pasó en una celda de aislamiento y la segunda hace alusión a su estancia en una celda compartida. Se trata de un libro muy corto, de aproximadamente 180 páginas, cuya lectura escapa en ocasiones del alcance del lector medio y donde el sufrimiento y las alusiones teológicas son constantes.

En medio del libro encontramos un conpleto dossier fotográfico que nos ayuda a visualizar el lugar en que transcurren los hechos de este libro.


Valoración personal
Uno de los puntos fuertes de este libro es el minucioso retrato psicólogo del protagonista, cuya evolución interna queda patente a lo largo de la obra. Así, en un principio estamos ante un Petter Moen desesperado, sin ganas de vivir y que busca en la religión un refugio a su tormento. Esta etapa pesimista, que él denomina "prueba de paciencia", corresponde con la primera parte de la obra y, por tanto, con su etapa de aislamiento. A partir de la mitad de la obra, el estado anímico de Petter mejora sustancialmente, en buena medida debido a su convivencia con otros reclusos. Las alusiones teológicas son escasas y casi siempre debidas a una justificación de su anterior entrega a Dios, un poco en la línea de que "la religión es el opio del pueblo ". La moralidad y el sentido ético tienen un peso enorme para Moen, que siempre está luchando con los fantasmas de la culpabilidad.

Durante todo el libro se exhibe el bagaje cultural del autor por medio de referencias shakespeareianas, pugnas internas, pasatiempos matemáticos y monólogos filosóficos (rayanos a lo teológico). Asimismo, se nos muestra una persona muy preocupada por el qué dirán.


Aunque estamos ante un testimonio de gran valor histórico, filosófico y humano,  con frecuencia incluido en las recopilaciones de libros que hay que leer sobre la Segunda Guerra Mundial, he de reconocer que la lectura me ha resultado lenta y tediosa en muchas ocasiones. Como es de entender en un libro de estas características, está repleto de anotaciones a pie de página que, junto a las florituras del escritor y el ritmo en exceso pausado favorecen la pérdida del dinamismo. La descripción que hace de uno de sus compañeros puede verse reflejada en ocasiones en su persona: " El idealismo de altos vuelos suele ir acompañado de una intransigencia y cierto engreimiento". Como resultado, el libro me pareció monótono y repetitivo (si bien dicha monotonía podría ser una alegoría de la estancia en prisión) y, contra todo pronóstico, me costó mil y un horrores terminarlo. No lo incluiría en mi lista de libros recomendados 2015.


He de reconocer que el libro me resultó sustancialmente más atractivo a partir de la mitad, donde es muy ilustrativo el arrepentimiento del escritor en diversos aspectos de su vida: se arrepiente de descuidar a su novia Bella, se arrepiente de su vida superficial, se arrepiente de su soledad. Aunque no llegué a simpatizar con Moen en ningún momento, esta evolución en su pensamiento sí que logró que llegase a empatizar con él. Aun así, no encontré en este libro el entretenimiento y la emoción que me proporcionó la lectura de otros libros que hay que leer sobre el Holocausto, como el clásico Diario de Ana Frank o el Diario de Helen Berr.

Puntuación: 4/10