"Traté de escribir para exorcizar al fantasma. No pude. Sigue encadenado con una bola tan pesada que ni el óxido del tiempo la destruirá. Además, me hace llorar. Cuatro años después sigo llorando de rabia. Cuatro años después las lágrimas siguen acudiendo a mis ojos cada día, cada vez que se enciende la pantalla.
Todo eso es lo que voy a tratar de transmitir aunque sé que va a ser difícil mostrar sólo la punta del iceberg."
El libro
Título: Perder la piel
Autora: Marta Allué
Editorial: Seix-Barral
Nº de páginas: 267
Año de publicación: 1996
La historia
Perder la piel es el testimonio de una trágica experiencia personal: hace cuatro años, cuando contaba treinta y cuatro, la narradora sufrió un accidente que le causó quemaduras profundas en el 80% del cuerpo, cuyas gravísimas secuelas no le han impedido volver a una vida razonablemente normal. La autora evoca paso a paso su vuelta a la conciencia, las pesadillas, las alucinaciones, el sufrimiento físico que le causaban las curas, la rehabilitación y sus altibajos de ánimo durante un largo itinerario por diversos hospitales nacionales y extranjero en los que fue sometida a múltiples intervenciones quirúrgicas y a interminables sesiones de rehabilitación. Aunque no escamotea los aspectos dolorosos, aun de tormento, que su tremenda experiencia le ha hecho padecer en lo físico, en lo psíquico, en lo social y lo familiar, la autora evita el tono melodramático y confiere a su prosa, clara y exacta, un nítido valor objetivo, y una precisión acorde con la actitud exigente y participativa que para ella ha de tener el paciente, que no es un mero objeto de las atenciones de quienes tienen el deber de cuidar de su salud, sino un colaborador crítico de su propio tratamiento. Este impresionante testimonio es también un alegato en pro de la entereza y la lucidez. (Fuente: PlanetaDeLibros)
La autora
Marta Allué (Tarragona, 1957) es antropóloga social y termina actualmente una maestría en Antropología de la Medicina. Es profesora de enseñanza secundaria. Desde hace diecisiete años su tema principal de investigación ha sido la antropología de la muerte, que la ha llevado a interesarse primero por el estudio de los rituales y prácticas funerarias y del cementerio, más tarde por el proceso y la gestión del morir y los derechos del paciente en el medio sanitario. Ha publicado varios artículos en revistas especializadas e imparte con regularidad cursos para profesionales de la salud. (Fuente: PlanetaDeLibros)
Valoración personal
Es difícil, muy difícil, valorar un relato autobiográfico. Y es que, al fin y al cabo, no hablamos de una historia inventada de la que podamos juzgar aspectos como la originalidad, la verosimilitud, los personajes... La historia que Marta Allué narra en Perder la piel es la historia de su vida, todo aquello que sucedió desde que sufrió en su cuerpo quemaduras del 85% hasta el momento en que decidió plasmar por escrito su propio calvario. Lo que sí cabe preguntarnos ante obras como ésta es, ¿vale la pena leer este libro? Rotundamente sí. ¿Aporta algo a mi visión del mundo y de la vida? Por supuesto. La lectura de Perder la piel hace reflexionar al lector sobre qué son las cosas que verdaderamente importan en la vida, cuál es el estado de la atención sanitaria en nuestro país y en el extranjero, cómo es el día a día de una persona incapaz de reconocerse en el espejo, cómo son las idas y venidas de aquellos pacientes que permanecen ingresados durante años y qué fuerza de voluntad se necesita para enfrentarse a procesos de rehabilitación tan extremadamente dolorosos como absolutamente necesarios. Perder la piel es, pues, un impresionante testimonio de superación, el relato de una mujer corriente, que ha decidido seguir viviendo dignamente y debe luchar contra mil obstáculos visibles e invisibles para lograr su objetivo.
Cierto es que, en ocasiones, y muy particularmente, en el primer tercio del libro, me ha costado empatizar con Marta. Pasaba las páginas y pensaba: "¡Pero qué mujer tan pesada! ¿Cómo puede quejarse absolutamente por todo?". Sin embargo, a medida que avanzas en la lectura de tan crudo testimonio entiendes que el dolor que sufre es inmenso y que quejarse no es una opción. Aun así, puede que al lector le cueste digerir por qué culpa a los médicos y enfermeras de todos sus males o, mejor dicho, por qué en ocasiones parece creer que gozan torturándola. Eso, unido a los capítulos sobre sus sueños y pesadillas, son quizás la peor parte de este libro que, ¡ojo!, es difícil de soltar y se lee en muy poquito tiempo.
El lector de Perder la piel acompañará a Marta Allué por diversos hospitales de la geografía española e incluso de Estados Unidos, en los que la escritora fue intervenida en diversas ocasiones y se sometió a todo tipo de cuidados y tratamientos que ayudaron a recomponer su cuerpo y su rostro. Madrid, Barcelona y Texas se convierten de este modo en los principales escenarios en que Marta nos describe con pelos y señales el día a día de un paciente con quemaduras graves en su cuerpo.
"No creo en absoluto que dispongamos hoy en España de medios y profesionales tercermundistas pero sí lo es a menudo la organización de la sanidad pública. Los profesionales sanitarios, por otro lado, están acostumbrados a la pasividad del enfermo y de los familiares, a la ausencia de demandas por negligencia y a un Estado todopoderoso que paga todo cuanto ellos hacen sin reparar en gastos o reparando en minucias también tercermundistas como gasas y jeringuillas. Los médicos siguen siendo semidioses que "salvan vidas" y a los que hay que agradecer su actuación olvidando que tan sólo ejecutan una labor que no es más digna que la de otros profesionales."
El punto fuerte de este libro es, sin duda, la pluma de Marta Allué. Sencilla, elegante y directa, Allué se vale de frases cortas y vocabulario sencillo para explicar al lector promedio cómo era su vida antes del accidente, cómo fue su vida durante su internamiento hospitalario y qué cosas cambiaron en su día a día tras convertirse en una paciente ambulatoria. Allué sabe cómo contar las cosas y por eso este coqueto libro autobiográfico entretiene y engancha desde la primera página.
En resumen, Perder la piel es un intenso relato autobiográfico de una mujer que ha sufrido quemaduras muy graves en todo su cuerpo, la historia de alguien que tuvo un pie en el mundo de los muertos y que decidió hacer de tripas corazón para poder salir del infierno en que se vio envuelta tras un fatídico accidente. Con un estilo elegante y sencillo, Marta Allué invita al lector a reflexionar sobre lo bueno de la vida y sobre cómo un día todo puede cambiar drásticamente hasta el punto de no poder reconocernos a nosotros mismos cuando nos miramos a un espejo. Perder la piel es una dura y conmovedora obra que pretende llegar al corazón del lector y lo consigue. Sin duda, una lectura altamente recomendable.
Puntuación: 8/10
Con la colaboración de Seix Barral














