"El tiempo borra lo que nos separaba, lo deforma todo. Auschwitz estaba pegado a una pequeña ciudad, Birkenau estaba en la campiña. Había que salir por la gran puerta, en algún comando de trabajo, para divisar el otro campo. Los hombres de Auschwitz miraban hacia nosotras diciéndose "ahí es donde han desaparecido nuestras mujeres, nuestras hermanas, nuestras hijas, ahí, donde terminaremos en las cámaras de gas." Y yo miraba hacia ti y me preguntaba: "¿Eso es el campo o es la ciudad? ¿Lo han gaseado? ¿Todavía está vivo?" Entre nosotros había terrenos, barracones, torretas de vigilancia, alambradas, crematorios y, por encima de todo, la insoportable incertidumbre sobre lo que ocurría al otro lado. Parecían miles de kilómetros: apenas eran tres, cuentan los libros."
El libro
Título en español: Y tú no regresaste
Título original: Et tu n'es pas revenue
Autora: Marceline Loridan-Ivens
Traducción: José Manuel Fajardo
Editorial: Salamandra
Año de publicación: 2015
Nº de páginas: 96
P.V.P: 14,50€
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La historia
Hay libros que dejan una marca indeleble y, mucho tiempo después de haberlos leído, permanecen vivos en nuestro recuerdo. Éste es uno de ellos. A los ochenta y seis años, Marceline Loridan-Ivens ha volcado en esta carta abierta a su padre un cúmulo de sentimientos profundamente arraigados desde su juventud, de los que ha sido incapaz de desprenderse durante toda una vida. «Tú podrás regresar, porque eres joven, pero yo ya no volveré.» Esta simple frase, que Marceline oyó de boca de su padre cuando eran deportados en el mismo tren al campo de Auschwitz-Birkenau en abril de 1943, quedó grabada en su memoria para siempre y es el origen de este relato extraordinario. La dramática lucha de una chica de quince años por sobrevivir en una situación que ha pasado a la historia como paradigma de la máxima depravación de la que es capaz el hombre queda plasmada con una voz asombrosamente desprovista de sentimentalismo y autocompasión. En su lucha imposible contra una fuerza aplastante, Marceline narra los hechos cotidianos con la frialdad y la distancia de quien, incluso después de setenta años, no puede permitirse ni siquiera el sufrimiento; de alguien que invirtió hasta la última fibra de su persona en un solo fin: salir con vida del infierno y honrar así las palabras de su padre. Pero más allá del conmovedor homenaje de una hija a la única persona en el mundo a la que pudo amar de verdad, estas páginas exhalan un reconfortante soplo de energía y vitalidad, una demostración palpable de la insondable capacidad del ser humano para sobreponerse a los desafíos más extremos que su propia especie le presenta. (Sinopsis editorial)
La autora
Marceline Loridan-Ivens nació en Épinal en 1928 y, siendo sólo una adolescente, se unió a la resistencia. A los quince años fue detenida junto con su padre y enviada al campo de Auschwitz-Birkenau y, más tarde, a los de Bergen-Belsen y Theresienstadt. Superviviente del Holocausto, Marceline ha gozado de una prestigiosa carrera como realizadora de películas y documentales, tanto en solitario como junto a su marido, Joris Ivens, y entre sus obras destaca La petite prairie aux bouleaux (2013), un film inspirado en su experiencia en los campos de concentración. En 2008, Marceline escribió su autobiografía, Ma vie balagan, en colaboración con la periodista Elisabeth D. Inandiak, y en 2015 ha publicado Y tú no regresaste, una obra que se ha traducido a quince idiomas y ha recibido el premio de la Académie Lilas y el Jean-Jacques Rousseau. (Fuente: Editorial Salamandra)
Valoración personal
Hay historias que conmueven, que llegan al corazón del lector y dejan en él una agridulce sensación... Esta es una de esas historias. Después de leer decenas de libros sobre el Holocausto, no me resulta sencillo encontrar un título que me emocione de esta manera, si bien todos ellos me hacen reflexionar acerca de la bondad y la maldad inherentes al ser humano y sobre la posibilidad de que tan crudo episodio de la historia contemporánea pudiese volver a repetirse. En ese sentido, puedo afirmar que esta breve obra de Marceline Loridan-Ivens sí logró dejar su peculiar impronta en mi alma, cabeza y corazón. Es una historia cruda, no voy a negarlo. Y, sin embargo, gracias a una prosa elegante como pocas, llega al lector libre de un excesivo dramatismo o victimismo.
A través de Y tú no regresaste la autora escribe una carta a su padre muerto relatándole su suerte tras ser capturada y enviada al primero de los tres campos de concentración en los que desafortunadamente le tocó estar: Auschwitz-Birkenau. Se trata de una carta emotiva, enternecedora, a causa de la cual incluso los más impávidos lectores se descubrirán conteniendo el lagrimón. Y lo más interesante es que dicho lagrimón no es perseguido por la autora en ningún momento de su carta, un trabajo que se postula más bien como una despedida a su amado padre o un crudísimo testimonio de la barbarie de los pogromos.
Y tú no regresaste se presenta al lector en primera persona y se dirige directamente al padre de Marceline. A través de las palabras de la escritora, iremos descubriendo a todos los protagonistas de su vida: su madre, sus hermanos y sus cónyuges, uno de los cuales es, ni más ni menos, el afamado cineasta y documentalista holandés Joris Ivens, nombre que, por cierto, tuvo a bien traer a mi memoria algún que otro recuerdo de mi paso por la Facultad de Comunicación algunos años ha. Quizás lo más interesante al respecto al tratamiento de los personajes es el empeño que Marceline parece tener en deshumanizar su persona, citando todos los rasgos presuntamente desagradables que dejó en ella el paso por un campo de concentración y exterminio. Y, cuanto más se empeña Marceline en demostrar lo fría que se ha vuelto tras la Segunda Guerra Mundial, más humana y empática se nos antoja.
Aunque la mayor parte de los hechos narrados por Marceline se sitúan en el campo de concentración de Auswitch-Birkenau, también describe su vida en Francia antes y después de su fatídica deportación. Gracias a descripciones precisas, completas, visuales y extraordinariamente evocadoras, el lector podrá transportarse con facilidad al horror de los campos de concentración y hacerse así una idea de como era allí el día a día de una persona que intentaba aferrarse ciegamente a la vida y luchar por su supervivencia. Así, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos, que la recreación espacio-temporal de Y tú no regresaste es exquisita, de una correción que sólo puede provenir de la pluma de alguien que sabe perfectamente de lo que habla, que lo vivió, lo sufrió y quiso compartirlo con el mundo.
"Mamá no tardó en preguntarme en voz baja si me habían violado. ¿Todavía era pura? ¿Apta para el matrimonio? Ésa era la cuestión. En aquel momento la detesté. No había comprendido nada. No éramos mujeres ni hombres en aquel lugar. Éramos la maldita raza judía, Stückle, bestias pestilentes. Sólo nos desnudaban para determinar el momento de entregarnos a la muerte."
Si algo hace grande la historia de Marceline Loridan-Ivens es, sin duda, la forma que eligió para contárnosla. Marceline nos narra los detalles más significativos de su existencia de manera directa, sencilla y, en ocasiones, casi poética. Huye de tapujos y florituras y el resultado es una obra corta capaz de enternecer los corazones más duros, un delicado pero contundente regalo para el lector que guste de las historias ambientadas en el Holocausto.
En conclusión, Y tú no regresaste es un libro único, tierno y delicado, el entrañable y desagarrador relato de una mujer valiente que sobrevivió al Holocausto. A través de esta obra escrita en forma de epístola al padre perdido, Marceline Loridan-Ivens conquista con su prosa sencilla, su cercanía y por una innegable facilidad de dejar su corazón al descubierto. Si te gustan las historias sobre la Segunda Guerra Mundial o el Holocausto, no debes perdértela. Simplemente, exquisita.
Puntuación: 8,75/10
Con la colaboración de Boolino













